Washington.- Los fertilizantes siguen siendo uno de los mayores costos de producción para los agricultores estadounidenses. El encarecimiento de estos insumos presiona las finanzas de miles de productores y amenaza la planificación de las próximas temporadas de siembra.
Frente a este problema, el presidente Donald J. Trump firmó una proclamación que suspende temporalmente los derechos compensatorios sobre ciertas importaciones de fertilizantes fosfatados. Con esta medida, la Administración busca aumentar la disponibilidad del producto, mejorar la competencia y reducir los precios para el sector agrícola.
Según un análisis del USDA, los agricultores podrían ahorrar aproximadamente 1,820 millones de dólares al año. La medida también podría reducir en cerca de 22 % el precio de los fertilizantes fosfatados y beneficiar a más de 100,000 explotaciones agrícolas en 97 millones de acres cultivados.
La secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins, afirmó que el Gobierno busca soluciones de corto plazo y estabilidad de largo plazo para los productores. También señaló que Trump “siempre dará prioridad a los agricultores” que alimentan y abastecen al país.
La Administración complementa esta decisión con otras acciones para fortalecer la cadena de suministro, impulsar la producción nacional de fertilizantes, crear empleos rurales y reducir la dependencia de fuentes extranjeras.