Raleigh.- La sequía avanza sin freno en Carolina del Norte y ya pone en alerta a comunidades, autoridades y sistemas de agua.
Treinta condados enfrentan condiciones de sequía extrema, mientras la mayoría del estado lidia con niveles severos o moderados, según el Consejo Asesor para la Gestión de la Sequía de Carolina del Norte (DMAC).
Las altas temperaturas, la falta de lluvias y el aumento en el consumo de agua aceleran la crisis.
Los 30 condados afectados son:
Alexander, Anson, Buncombe, Cabarrus, Cherokee, Clay, Davie, Durham, Edgecombe, Graham, Granville, Halifax, Haywood, Henderson e Iredell.
Les siguen Jackson, Macon, Mecklenburg, Nash, Northampton, Rowan, Scotland Stanly, Swain, Transylvania, Union, Vance, Wake, Warren y Wilkes.

“Las temperaturas casi récord y la escasez de precipitaciones seguirán bajando los niveles de ríos y lagos en las próximas semanas”, advirtió Klaus Albertin, presidente del DMAC. Los embalses ya muestran señales de estrés por la baja entrada de agua y la creciente demanda.
Las autoridades piden acción inmediata.
Los sistemas de agua en zonas de sequía extrema deben activar sus planes de emergencia, reducir el consumo y reportar semanalmente el uso del recurso. Mientras tanto, las familias deben verificar restricciones locales, ya que varias comunidades limitan el uso de agua para evitar un escenario más crítico.
Ya no llueve como antes
El impacto ya se refleja en cifras históricas. Varias estaciones meteorológicas registran algunos de los niveles de lluvia más bajos del año.
En el Aeropuerto Internacional de Raleigh-Durham, los registros marcan el nivel de precipitaciones más bajo en lo que va del año en más de 140 años. Ríos y arroyos alcanzan mínimos históricos en distintas zonas del estado.
El panorama no mejora. Tras un breve alivio en febrero, marzo trajo pocas lluvias y abril apunta a convertirse en otro mes seco sin precedentes. La tendencia preocupa porque coincide con el aumento del calor y la demanda de agua en primavera.
Las condiciones también elevan el riesgo de incendios. La prohibición de quemas al aire libre sigue vigente en todo el estado hasta nuevo aviso, una medida clave para evitar emergencias mayores.
Expertos se reúnen cada semana para monitorear la situación y actualizar el mapa de sequía estatal, pero el mensaje ya es claro: Carolina del Norte enfrenta una crisis que podría agravarse en las próximas semanas si no llegan lluvias significativas.