Más de 33.000 millas de corredores eléctricos atraviesan Carolina del Norte. Ahora, una alianza quiere convertirlos en refugios para mariposas, abejas y otras especies en peligro.
Duke Energy y la Federación de Vida Silvestre de Carolina del Norte (North Carolina Wildlife Federation, o NCWF) firmaron un acuerdo formal para restaurar hábitat a lo largo de estas líneas de transmisión. El objetivo es claro: conectar zonas naturales que el desarrollo ha ido separando con el tiempo.