El agua que corre por los campos después de una lluvia fuerte puede arrastrar el suelo fértil. Si ese flujo no tiene por dónde salir de forma segura, cava zanjas y destruye cultivos. Existe una solución probada y accesible para los agricultores en todo el país.
El Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRCS, por sus siglas en inglés) del USDA define esta práctica con claridad. Según su documento de septiembre de 2020, un canal vegetal es «un canal con forma o pendiente diseñada, establecido con vegetación adecuada para conducir el agua superficial a una velocidad no erosiva.»