Mayaguez.- En Mayaguez, Puerto Rico, entre aromas de romero, albahaca y hierbabuena recién cortada, una finca agrícola comenzó como un pequeño experimento casero y terminó convirtiéndose en una marca reconocida en supermercados de toda la isla.
Se trata de “Llegó la Hierba”, un proyecto impulsado por el agrónomo puertorriqueño Joel Lavoy, quien encontró en las plantas medicinales y aromáticas no solo un negocio, sino también una forma de reconectarse con la naturaleza y crear un espacio pensado para compartirla con otras personas.
Lavoy contó a Qué Pasa que todo comenzó alrededor de 2018, cuando los mojitos se encontraban de moda y él empezó a preguntarse de dónde provenía la hierbabuena utilizada en bares y restaurantes de Puerto Rico.
“Descubrí que toda era importada”, recordó.
Aquella respuesta despertó su curiosidad y lo llevó a investigar más sobre la planta. Poco después entendió que se trataba de un cultivo de rápido crecimiento y con gran potencial comercial.
Sin embargo, el camino no resultó sencillo.
Sus inicios
El agricultor explicó que tardó casi cuatro años en dominar el cultivo de la hierbabuena y lograr una producción capaz de responder a la demanda comercial. Durante ese tiempo enfrentó problemas con plagas, tamaño de hojas, rendimiento semanal y sistemas de conservación del producto.
“Lo tenía como un hobby”, dijo Lavoy, hasta que finalmente logró desarrollar una producción estable y crear formalmente “Llegó la Hierba”.

Hoy, la finca opera desde Mayagüez y distribuye productos en distintas cadenas de supermercados alrededor de Puerto Rico. Sus principales clientes incluyen restaurantes, bares y comercios del sector alimentario.
La marca mantiene una identidad particular que mezcla humor y tradición caribeña. Lavoy confesó que siempre le gustaron los nombres “jocosos” y con personalidad, por lo que decidió bautizar el proyecto como “Llegó la Hierba”, jugando con el doble sentido popular de la palabra “hierba” en Puerto Rico.
“Suena fuerte decir ‘llegó la hierba’”, comentó entre risas. “La gente lo asocia rápido, pero realmente hablamos de plantas medicinales y aromáticas”.
Y hay más…
Aunque la hierbabuena fue el inicio de todo, la finca amplió rápidamente su producción. Actualmente cultivan romero y trabajan en el desarrollo de albahaca, además de mantener un vivero con variedades como manzanilla, romero, toronjil, lavanda, culantro, hierba dulce, poleo y otras plantas medicinales y ornamentales.

Lavoy también resaltó que uno de los principios del proyecto consiste en vender únicamente lo que ellos mismos producen.
“No hacemos lo que mucha gente hace de comprar y empacar”, explicó.
Detrás de la operación trabaja junto a su esposa Melissa, a quien llama “la jefa”, además de varios empleados que apoyan el crecimiento del negocio familiar. La finca se extiende por unas 90 acres de terreno en el área oeste de Puerto Rico.
Más allá de la producción agrícola, “Llegó la Hierba” busca convertirse en un espacio recreativo y educativo. En el pasado organizaron talleres sobre sistemas de riego, injertos y siembra de árboles, y ahora planean retomar esas actividades con nuevos recorridos y experiencias dentro de la finca.
Joel desea que las personas puedan caminar entre cultivos, disfrutar del paisaje y reconectarse con la naturaleza.
“Tenemos bastante terreno y queremos que la gente venga, camine y tenga acceso a la finca”, expresó.
Sin embargo, Lavoy reconoció que hacer agricultura en Puerto Rico sigue siendo complejo debido a los altos costos operacionales y la competencia de productos importados.
“La competencia desleal con la importación es algo bien difícil de manejar aquí”, afirmó. Aunque mencionó que existen algunos programas federales de apoyo para infraestructura agrícola, sostuvo que gran parte del peso económico recae directamente sobre los agricultores.
Llamado de la naturaleza
A sus 40 años, Joel Lavoy asegura que su conexión con la agricultura nació relativamente tarde. Creció en la ciudad y durante su adolescencia soñaba con computadoras y tecnología. Pero todo cambió cuando comenzó a visitar bosques y espacios naturales en Puerto Rico.
“Sentí como un llamado a trabajar con la naturaleza”, recordó.

Esa pasión lo llevó a estudiar Agronomía en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, y posteriormente a crear una compañía de mantenimiento de áreas verdes y ornamentales antes de fundar “Llegó la Hierba”.
Ahora, entre hojas aromáticas, proyectos de siembra y sueños de expansión, Lavoy continúa cultivando algo más que plantas: una experiencia agrícola puertorriqueña que nació de una simple pregunta sobre la hierbabuena de un mojito.