Pittsboro.- En un contexto donde muchos jóvenes latinos crecen escuchando mensajes que cuestionan su lugar en la sociedad, un programa educativo busca responder desde la raíz.
Se trata de Cultivar, una iniciativa del programa juvenil Orgullo Latinx Pride, que está bajo el paraguas de la organización El Vínculo Hispano.
Precisamente, Cultivar apuesta por formar una nueva generación consciente de su identidad, su entorno y su potencial.
El proyecto, que empezó a implementarse en marzo, ya trabaja con 94 estudiantes de secundaria —de entre 14 y 18 años— en dos escuelas, bajo un formato extracurricular.

Cada semana, los jóvenes participan en sesiones que combinan el contenido de Cultivar con otros ejes del programa juvenil, alternando temas para mantener el interés y reforzar aprendizajes.
“Queremos que ellos se vean como guardianes de la tierra y de su comunidad”, explica Selina López, directora del programa.
“Que entiendan que pertenecen aquí, que su identidad es una fortaleza y que pueden transformar su entorno”.
Oportunidades reales
La propuesta educativa va más allá del aula. Cultivar combina talleres interactivos, experiencias prácticas en campo, visitas a universidades como NC State y encuentros con profesionales del sector ambiental y agrícola, muchos de ellos latinos.

El objetivo: acercar a los jóvenes a oportunidades reales y desmontar estereotipos asociados a la agricultura.
El programa aborda una amplia variedad de temas: sostenibilidad, conservación, agroecología, sistemas alimentarios y soberanía alimentaria. A esto se suman contenidos ya trabajados por el programa juvenil, como liderazgo, justicia ambiental, políticas públicas, ciencia climática y cultura latina.
La metodología apuesta por lo práctico. Frente a conceptos complejos, los facilitadores priorizan actividades dinámicas y accesibles. Incluso los expertos invitados reciben una indicación clara: evitar tecnicismos o explicarlos de forma sencilla para no perder la atención de los estudiantes.
Además de los talleres, los jóvenes participan en proyectos de servicio comunitario y tienen acceso a espacios de orientación vocacional. A través de sesiones denominadas “postres y charla”, pueden explorar carreras específicas —como ingeniería ambiental— y establecer contacto directo con profesionales que luego los acompañan en procesos como voluntariados o pasantías.
Hay interés
El impacto empieza a notarse. Algunos estudiantes ya expresan interés en carreras vinculadas al medio ambiente o la conservación, y el programa busca acompañarlos incluso más allá de la escuela secundaria, con mentorías y seguimiento durante su ingreso a la universidad.
“Tuvimos un joven que dijo: ‘yo quiero ser ingeniero ambiental’, y él mismo se conectó con una profesional que vino a hablar con ellos; ahora lo estamos apoyando para que acceda a oportunidades de voluntariado”, cuenta López, al destacar cómo el programa abre caminos concretos para los participantes.
Aunque actualmente solo se implementa en dos escuelas —seleccionadas por su alta población latina—. Estas son Seaforth High School y Jordan-Matthews High School, en el condado de Chatham.
Los graduados
Cada año, el programa se renueva. Este ciclo cerrará con la graduación de 27 estudiantes, mientras se prepara una nueva fase de reclutamiento. A futuro, los organizadores proyectan incluso establecer reconocimientos formales para los jóvenes más comprometidos.
Más allá de cifras y contenidos, Cultivar apunta a algo más profundo: reconstruir la relación de los jóvenes con su identidad y su entorno.
En palabras de sus impulsores, no todos seguirán una carrera en agricultura o ciencia, pero todos pueden convertirse en agentes de cambio desde cualquier profesión.