San Juan.- La confirmación de un caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Texas ha encendido las alarmas entre productores ganaderos y autoridades sanitarias de Estados Unidos.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) detectó la peligrosa plaga en un ternero de apenas tres semanas de nacido en el condado de Zavala, lo que activó una respuesta de emergencia para evitar su propagación.
La amenaza preocupa debido al enorme impacto que esta mosca puede causar en la ganadería. Sus larvas invaden heridas abiertas y se alimentan de tejido vivo, afectando al ganado, mascotas, fauna silvestre e incluso, en casos poco frecuentes, a seres humanos.
El hallazgo llevó al USDA a establecer un perímetro de control de 20 kilómetros, imponer restricciones al movimiento de animales y reforzar la liberación de millones de moscas estériles para frenar la reproducción de la plaga.
¿El gusano barrenador llegó a Puerto Rico?
La noticia también despertó inquietud en Puerto Rico, donde la ganadería constituye una actividad importante para la economía local. Pero, ¿qué respondió el Departamento de Agricultura de Puerto Rico?
La agencia aseguró que la isla permanece libre del gusano barrenador del Nuevo Mundo y llamó a la población a mantener la calma mientras continúan las labores de vigilancia.
«Ante la reciente confirmación de un caso de gusano barrenador en Texas, el Departamento de Agricultura de Puerto Rico aclara que nuestra isla se mantiene 100 % libre de esta plaga. No hay razón para alarmarse, pero la prevención es nuestra mejor herramienta», indicó la dependencia en un comunicado.
Las autoridades puertorriqueñas explicaron que mantienen activos los protocolos de vigilancia epidemiológica y los controles preventivos para evitar la entrada del insecto al territorio.
El gusano barrenador representa una de las plagas más temidas por los productores pecuarios. La mosca deposita sus huevos en heridas o aberturas naturales de los animales y, al eclosionar, las larvas penetran en la carne viva. La infestación puede provocar infecciones severas, sufrimiento extremo e incluso la muerte si el animal no recibe tratamiento oportuno.
Aunque las autoridades estadounidenses no han detectado nuevos casos tras el hallazgo en Texas, el episodio demuestra que la amenaza continúa presente décadas después de que Estados Unidos lograra erradicar la plaga.
Por ahora, Puerto Rico insiste en que no registra casos y exhorta a ganaderos, veterinarios y dueños de animales a reportar cualquier lesión sospechosa para mantener a la isla libre de una amenaza que podría tener graves consecuencias para el sector agrícola y pecuario.