Vega Alta.- En las llanuras verdes de Vega Alta, en Puerto Rico, lejos del ruido y cerca de la tierra viva, crece un proyecto que combina conocimiento, resiliencia y amor por la agricultura.
Se llama Ecofinca y representa mucho más que una operación agrícola: encarna la visión de su fundador, el agrónomo Francisco Ocasio Reyes, quien abrió sus puertas —y su historia— en entrevista con Qué Pasa.
“Queremos hacer una finca modelo”, afirmó Ocasio Reyes con convicción. Y lo dice con la experiencia de quien conoce el campo desde la raíz. Graduado del Recinto Universitario de Mayagüez en Economía Agrícola, inició su carrera ofreciendo asesoría y consultoría a agricultores.

Sin embargo, el crecimiento de su propio proyecto lo llevó a replantear su enfoque: si no podía llegar a todas las fincas, convertiría la suya en un espacio donde el conocimiento floreciera para todos.
Diversidad
Hoy, Ecofinca cuenta con aproximadamente seis hectáreas en producción activa —y otras seis listas para expandirse— dentro de una propiedad de 30. Allí no existe el monocultivo. Al contrario, la diversidad marca el ritmo del terreno: recao como principal hierba aromática, plátano, ají dulce, yautía y tomate por temporada. También cultivan árboles frutales como guayaba, aguacate y pana.

“En mi finca tú puedes ver cultivos de ciclo corto y de ciclo largo en un mismo día”, explicó. Esa diversidad convierte la visita en una experiencia integral: planificación de siembra, preparación del terreno, instalación de sistemas de riego, manejo integrado de plagas, rotación de cultivos y estrategias para aumentar el potencial de éxito agrícola.
Pero el camino no resultó fácil.
Antes de llegar a Vega Alta, Ocasio Reyes inició el proyecto en Corozal, en la finca de su abuelo. El paso devastador del huracán María cambió todo. La topografía montañosa sufrió daños severos, la entrada principal quedó destruida y la erosión hizo imposible continuar allí. Durante años buscó una nueva oportunidad hasta encontrar esta finca abandonada en Vega Alta, que durante dos décadas sirvió incluso como vertedero clandestino.
“No había nada. Solo pastizal. No había infraestructura, ni luz, ni sistema de agua”, recordó. Con inversión propia, trabajo constante e incentivos federales y locales, levantó desde cero el sistema de riego, la electricidad y la mecanización agrícola. Hoy opera con tractores y tecnología que hacen el proceso más eficiente.
Ecofinca no solo produce alimentos. También siembra conciencia.
Agroturismo educativo
El proyecto integra el agroturismo educativo, especialmente en temporada alta —junio, julio y agosto— cuando escuelas visitan la finca para conectar sus currículos de ciencia y agricultura con la experiencia real del campo.
No funciona como una escuela formal, aclara Ocasio Reyes, sino como turismo educativo: una vivencia que permite a estudiantes y visitantes entender la agricultura sin el romanticismo que muchas veces la rodea.
“La agricultura no es fácil. Conlleva capital, recursos y planificación. Mucha gente fracasa porque no evalúa primero qué tiene disponible”, advirtió en la entrevista. Parte de su misión consiste precisamente en eso: orientar con honestidad, incluso cuando la respuesta no siempre resulta la que el agricultor espera escuchar.
Además de la asesoría y la formación, Ecofinca comercializa sus propios productos agrícolas, fortaleciendo así el ciclo completo: producción, manejo postcosecha y viabilidad comercial.

Referente
Cuatro años después de recuperar una finca olvidada, Ecofinca se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan aprender, emprender o simplemente reconectar con la tierra en Puerto Rico.
Desde Vega Alta, Francisco Ocasio Reyes demuestra que cultivar la tierra también significa cultivar oportunidades. Y que, incluso después de la devastación, siempre es posible volver a sembrar.