Raleigh.- La papa no se lleva bien con el calor intenso. Si el verano viene fuerte y el suelo se encharca, la planta sufre y la cosecha será baja.
La buena noticia es que en climas más frescos sí da buenos resultados. Con una buena semilla, tierra que no drene mal y cuidados básicos, puedes lograr una cosecha abundante incluso en un patio o terreno pequeño.
Además, una papa recién cosechada tiene mejor sabor que la del supermercado, porque no ha pasado tiempo almacenada ni ha perdido calidad, sostiene un estudio de la University of Florida.

Etapas
La papa pasa por tres etapas fáciles de identificar: primero crecen las hojas, luego se forman las papas bajo tierra y finalmente la planta se seca. En total, el proceso dura entre 80 y 115 días.
El suelo es clave. Debe ser suelto, ligeramente ácido y, sobre todo, que no acumule agua. Si el terreno retiene humedad, las raíces se dañan y las papas se pudren.
Para evitarlo, en casa funciona muy bien hacer montículos de tierra (camellones) de unos 25 a 30 cm. También puedes mezclar compost o materia orgánica cada temporada para mejorar la tierra y aportar nutrientes.
Papa certificada
Empieza siempre con papa de siembra certificada.
Esto evita enfermedades y asegura que la planta crezca bien. Las papas del supermercado no sirven para sembrar porque pueden estar tratadas o enfermas.
Córtalas en trozos del tamaño de un huevo, con al menos un brote, y déjalas reposar uno o dos días en un lugar fresco y oscuro para que cicatricen antes de sembrarlas.
Al plantar, colócalas a unos 10 cm de profundidad, con el brote hacia arriba. Deja espacio suficiente entre plantas para que crezcan sin competir por nutrientes ni luz.
Cuando asoman las plantas, llega el aporque.

Antes, hay que entender esta palabra. El aporque es una técnica agrícola que consiste en acumular tierra en la base del tronco o tallo de una planta como el apio, tomate, coliflor y brócoli, entre otras, con el fin de que queden protegidas; incluso ayuda a facilitar el riego e impide el exceso de humedad.
Entonces, en al caso de la papa, hay que subir 2–3 pulgadas de tierra alrededor del tallo. Así los tubérculos quedan tapados y no se ponen verdes por el sol. Ojo con esto: la patata verde acumula solanina, no se come y se descarta.
Cuidado con el riego
El riego debe ser constante pero sin excesos. Lo ideal es mantener la tierra húmeda, no empapada. Demasiada agua puede pudrir las raíces, y muy poca impide que las papas se formen bien. Riega por la mañana y evita mojar las hojas para prevenir enfermedades.
También es importante mantener el área limpia. Las malas hierbas compiten por agua y nutrientes, y pueden atraer plagas. Puedes quitarlas a mano con cuidado para no dañar las raíces, que son poco profundas.
Para evitar problemas con insectos o enfermedades, no siembres papas en el mismo lugar cada año. Lo mejor es rotar el cultivo y cambiarlo de sitio cada tres años. Esto reduce plagas y mejora la producción.
Cuando la planta se seca, llega el momento de cosechar. Puedes cortar la parte de arriba y dejar las papas en la tierra unas dos o tres semanas más para que terminen de madurar. Luego sácalas con cuidado.
Antes de guardarlas, déjalas reposar unos días en un lugar fresco, oscuro y ventilado para que cicatricen. Después, consérvalas en un lugar fresco. Bien almacenadas, pueden durar entre 3 y 6 meses.
